¿Que pasa con el EDM en Bogotá? Don't let Daddy Know cancelado
- Revista 1991
- hace 12 minutos
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Bogotá es considerada una de las plazas más relevantes dentro de la escena de la música electrónica en Latinoamérica, consolidándose año tras año con eventos de alto impacto como Baum Festival, surgido del extinto Baum (que llegó a posicionarse dentro del top 50 de clubes a nivel mundial), así como la consolidación de DOOM Festival. Ambos han sostenido una curaduría alineada con las tendencias globales del underground, manteniendo vigente una escena electrónica de vanguardia en la ciudad, sumado a una red de clubes y circuitos internacionales de culto que continúan activos en la capital.
Sin embargo, el circuito mainstream, liderado por el EDM, ha evidenciado uno de sus puntos más bajos y, posiblemente, un declive estructural, tras la cancelación del festival Don't Let Daddy Know. El evento contaba con la participación de Axwell (quien ya había formado parte del show de Swedish House Mafia en el Festival Estéreo Picnic), Steve Aoki, NERVO y otros nombres asociados al big room y al peak del EDM. Artistas que, hace una década, concentraban la atención masiva y garantizaban altos niveles de convocatoria en la ciudad. No obstante, la baja respuesta del público derivó en la cancelación del evento.
Este no es un caso aislado. El propio Steve Aoki registró una de las asistencias más bajas de su historial reciente en Bogotá, mientras que Martin Garrix no ha logrado superar el 70% de la capacidad proyectada para su presentación del próximo 4 de diciembre. Incluso propuestas más melódicas dentro del espectro comercial, como el tropical house de Kygo, han tenido una recepción dividida en escenarios como el Festival Estéreo Picnic.
Si bien figuras como Tiësto, David Guetta o las recientes presentaciones de Swedish House Mafia han marcado hitos en términos de asistencia, se trata de artistas que trascienden el nicho electrónico y operan como headliners transgeneracionales. Su alcance responde no solo a su relevancia dentro del EDM, sino también a un factor nostálgico que conecta con audiencias que vivieron el auge del género entre finales de los 2000 y principios de los 2010. Aun así, el comportamiento general del mercado apunta hacia una reconfiguración del consumo: una escena que privilegia propuestas de nicho, experiencias curatoriales y formatos más íntimos, en detrimento de los grandes montajes que dominaron la masificación de la electrónica en décadas anteriores.
¿Se está diluyendo el interés por el EDM en Bogotá? ¿La sobreoferta de eventos está fragmentando la demanda hasta debilitar la viabilidad de ciertos espectáculos? ¿O estamos frente a una evolución natural del público, que migra hacia sonidos más especializados y circuitos menos comerciales? Las variables son múltiples, pero el resultado parece converger en un mismo punto: el EDM, tal como se conocía en su pico comercial, ya no garantiza convocatoria en esta plaza.
Respecto a DLDK, tanto los organizadores (Iguana Producciones) como la tiquetera se han pronunciado, anunciando el reembolso del dinero para quienes adquirieron sus entradas a través de tuboleta.com.





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